Ropita sostenible para bebés
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Como ser más ecológico sin arruinarte

Como ser más ecológico sin arruinarte
6 septiembre, 2020 Rebecca Folu

Cuando nos planteamos ser un poco mas verdes y contribuir con el medio ambiente, parece que tenemos empezar haciendo una gran inversión en todo tipo de productos, alternativas y alimentos ecológicos.

Pero nada mas lejos de la realidad, ser mas ecológico no tiene porque costarte mas dinero, al contrario, puedes ahorrar, y reducir tus gastos poniendo en practica los tips que dejamos a continuación.

En casa:

Use ventiladores de techo en lugar de aire acondicionado

Los ventiladores de techo son una fantástica alternativa al aire acondicionado, gastan muy poca energía son silenciosos y mucho mas saludables que el aire acondicionado.

Si ya tienes aire acondicionado, regula bien los grados

¿Sabías que un grado menos en el aire acondicionado representa un 10% más de consumo energético? Lo mismo pasa si tienes la calefacción muy alta. En invierno, no la pongas a 25 grados para poder ir en manga corta en casa. Déjala a 20-21º , la temperatura ideal según los expertos, y ponte un jersey. En verano 24 -25º serán suficientes .

Olvídate de la secadora

Con el clima que tenemos lo de tener secadora, en la mayoría de casos, no es imprescindible. Así que siempre que puedas tiende al aire libre (o dentro de casa). Según Greenpeace, las secadora emiten cerca de 300 kilos de CO2 al año, a la vez que gasta unos 40 kWh.

Cuida el aislamiento de tu casa

Mantener una casa caliente en invierno requiere un gran consumo de energía, para minimizar este impacto, es imprescindible revisar e aislamiento de la casa, y no hace falta gastar mucho, los textiles en este caso son gran aliado, cortinas gruesas y alfombras pueden suponer una gran diferencia a la hora de mantener la temperatura de la casa. Ahorrarás 200 € al año si aíslas las ventanas. Un 18% de la energía se pierde a través de ellas.

En la cocina

Usa electrodomésticos con la letra A, son más sostenibles y te ayudan a ahorrar. En la lavadora, usa programas de baja temperatura (30-40º) en lugar de 60º o 90º. Reducirás el consumo hasta un 55%. También puedes ahorrar mucho con el lavavajillas.

Compra pilas recargables.

Las pilas contienen químicos que tardan miles de años en degradarse y representan un gasto continuo. Las recargables son igual de contaminantes, pero solo tendrás que comprarlas una vez.

Hábitos de consumo

Compra según la estación

Frutas y verduras de temporada son más sabrosas… y más baratas. Y, además, no han tenido que viajar desde el otro lado del planeta, lo que genera 1.700 veces más emisiones de CO2 que si recorren unos kilómetros por carretera. Favorece a los agricultores de tu zona: puedes buscar mercados donde compras directo a los productores y otras iniciativas km 0.

Comer de temporada y de proximidad

Esta es la regla de oro, la madre del cordero. Por mucho que nos apetezcan las fresas, los tomates o los calabacines en invierno, no son alimentos de temporada. Si somos lo suficientemente pacientes y respetamos los ritmos naturales de la tierra y comemos en cada época del año lo que la naturaleza nos provee, comeremos más barato (porque habrá mucha más oferta) y los alimentos serán infinitamente más sabrosos. Si, además, comemos de proximidad, nos podremos ahorrar los gastos de transporte de larga distancia y favoreceremos la producción local.

Planificar el menú semanal

Es especialmente importante hacerse una lista de la compra para evitar comprar productos repetidos que ya tenemos en casa, comprar los ojos alimentos que no vamos a usar y que se nos estropearán o bien comprar más productos frescos de la cuenta.

Es importante no ir a comprar con hambre y no caer en la trampa de las ofertas 2×1 que no necesitamos.

Comprar poco y a menudo

Hacer la gran compra quincenal es una de las apuestas más seguras hacia el despilfarro. Cuantos más días queramos alcanzar, más posibilidades tenemos de equivocarnos en los cálculos, ya que los productos frescos se dañan a los pocos días y tampoco podemos prever los días que comeremos, improvisadamente, fuera de casa. Es mejor planificar a pocos días vista y asegurarnos de que tendremos tiempo y capacidad de comernos todo.

Comprar en una cooperativa o grupo de consumo

Hay para todos los gustos y con grados de implicación diferentes, pero todas trabajan para acortar la distancia entre productores y consumidores, y favorecer así las relaciones de confianza. También se puede ir a comprar al mercado o en tiendas de barrio.

Comprar a granel

Los cereales, las legumbres, las semillas, los frutos secos o, incluso, los productos de cosmética o de higiene resultan mucho más baratos si los compramos a peso y sólo en la cantidad necesaria. Así, evitaremos sobras innecesarias además de reducir plásticos y envases.

Practicar la cocina de aprovechamiento

Si tiráis las hojas de las zanahorias o la remolacha, ¡alto! Las hojas de las raíces tienen muchas vitaminas, minerales y antioxidantes.

Y cuando hagáis zumos verdes, por ejemplo, tampoco tiréis la pulpa: con un poco de imaginación se puede reutilizar la fibra de las verduras para hacer hamburguesas, croquetas, albóndigas o canapés. ¡Activando el chip del aprovechamiento podemos ser muy eficaces en la cocina!

Comer más proteína de origen vegetal

Como mínimo, hay que repartir la proteína animal y la vegetal en un 50-50. Si para comer hacemos proteína animal, para cenar que sea vegetal, y si queremos poner en el desayuno, siempre será mejor vegetal. Las lentejas, las azuki, las judías blancas, los guisantes, los garbanzos, la soja y derivados, los pseudocereales como la quinoa, el amaranto o el trigo sarraceno, los frutos secos o las semillas, son buenas fuentes de proteína vegetal.

Reducir la compra de procesados

Muchos de los productos procesados ​​que compramos los podemos hacer en casa sin demasiada dificultad. Las bebidas, las hamburguesas o los patés vegetales, las cremas de cacao o de frutos secos, los germinados, el chucrut, las barritas energéticas o las cremas de verduras no son difíciles de hacer y, haciéndolo en casa, se ahorra bastante dinero.

Priorizar los alimentos con más acumulación de agrotóxicos

De acuerdo, pero, a pesar de todo, no nos podemos permitir comer todo eco. Si este es vuestro caso, os recomendamos revisar la lista de los alimentos convencionales con más contenidos en pesticidas y, estos sí, comprarlos bio, sobre todo los vegetales de hoja verde, las frutas que se coman con piel (manzana, fresas o uvas) y los productos de origen animal como huevos o carne. El resto (especialmente los que se pelan sí o sí, como el aguacate, la piña, la castaña, el plátano o el melón), se pueden comer de agricultura convencional, ya que acumulan pocos tóxicos.

Esperamos haberte servido de ayuda, y si se te ocurre algún tip mas que podamos añadir , deja tus ideas en la sección de comentarios.

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